El Stanbrook
Acabo de finalizar la lectura de “Los náufragos del Stanbrook” de Rafael Torres. Una obra que versa sobre aquel barco inglés que salvó a miles de republicanos que esperaban en Alicante una salida hacia el exilio, la salvación, la muerte...
Este libro que ofrece más metáforas e imágenes de los acontecimientos que detalles históricos de lo acontecido me ha hecho recordar las historias de mi abuelo que, por aquel tiempo, era un niño de apenas seis o siete años de un pequeño pueblo llamado La Romana. Me contaba cómo vislumbraba por los caminos que iban a parar a Alicante, cada minuto, cada segundo, coches repletos de familias enteras con los rostros desolados, con niños llorando, cargados hasta los topes de enseres y maletas.
Mi abuelo, que no paraba de preguntarse qué estaba ocurriendo, se percató cuando cruzó su mirada con la de un amigo, metido en aquellos coches que “parecían desmontarse de un momento a otro” hasta que escuchó aquellas palabras que no olvidaría en su vida: “Me voy con el último barco que sale de Alicante. Hay que darse prisa!!!”.
Este libro que ofrece más metáforas e imágenes de los acontecimientos que detalles históricos de lo acontecido me ha hecho recordar las historias de mi abuelo que, por aquel tiempo, era un niño de apenas seis o siete años de un pequeño pueblo llamado La Romana. Me contaba cómo vislumbraba por los caminos que iban a parar a Alicante, cada minuto, cada segundo, coches repletos de familias enteras con los rostros desolados, con niños llorando, cargados hasta los topes de enseres y maletas.
Mi abuelo, que no paraba de preguntarse qué estaba ocurriendo, se percató cuando cruzó su mirada con la de un amigo, metido en aquellos coches que “parecían desmontarse de un momento a otro” hasta que escuchó aquellas palabras que no olvidaría en su vida: “Me voy con el último barco que sale de Alicante. Hay que darse prisa!!!”.
Aquel barco inglés finalmente partió una noche de marzo de 1939. Sobrevivió a los ataques y bombardeos de la naves fascistas y los submarinos italianos. Más de dos mil personas embarcaron con una sola maleta y abandonando a su suerte los secretos de toda una vida en las aguas de Alicante. Alcanzaron las tierras de Orán y mi abuelo jamás volvió a tener noticias de su amigo. Pese a todo, mi abuelo esboza una sonrisa cuando le pregunto si cree que aún estará vivo, porque toda la familia de su amigo logró salvarse de las balas fascistas y la feroz represión que sufrió la población durante muchos años...



2 Comentarios:
Hola Juan José.
Mi padre tiene muy presente el recuerdo de su hermano Alberto Santos, uno de esos niños que zarparon en el Stanbrook rumbo a Oran. Mi tío tenía 12 años y al llegar al campo de concentración de Oran le hicieron elegir entre ir "con los hombres o con las mujeres", pues realmente era un niño. Por supuesto mi tío, en esa edad adolescente dijo "yo, con los hombres", lo cual le reportó que le trataran como si fuera ya un hombre.
En fin, es una historia que aunque a mí me es tan lejana (tengo 32 años), me la ha contado y me la sigue contando mi padre, para que siga en la memoria de los que ahora vivimos en una España, en la que afortunadamente no resenciamos represiones como la que trajo una guerra tan fratricida como aquella.
Un saludo y suerte con tu tesis.
Mis padres estaban en ese barco con mi hermano que tenia 4 años . Se quedaron casi un mes en el puerto de Oran sin poder desembarcar . mi madre estaba embarazada pero no quiso bajarse y dejar a mi padre. Duepués los llevaron a una antigua càrcel y luego enviaron a mi padre a un campo de concentracion ( de trabajo decian...)en el Sahara para construir el ferrocarril con condiciones de vida inhumanas ( muchos murieron ) y se quedo hasta 1943 : los americanos llegaron en 42 pero se acordaron de los campos meses después .
Yo naci después y ahora soy francesa !
Un saludo
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