martes, febrero 28

El archivo por secciones, primer paso a solucionar


Blogger ha destrozado las barreras de la información. De hecho, hasta hace unos años, tu opinión se perdía en el círculo de amistades a no ser que fueras el dueño de un medio de comunicación. Sin embargo, el blog ha sobrepasado estos límites multiplicando las voces y fuentes de la sociedad de la información. Ahora, hablamos y opinamos todos.

Sin embargo, todavía quedan algunos temas pendientes que la blogosfera no ha conseguido corregir. Entre ellos y, personalmente, el más importante: el archivo por secciones. Sin esta herramienta, estamos sometidos a la monotematización de nuestros artículos puesto que, ante la imposibilidad de confeccionar nuestra portadas... ¿cómo atraer a los lectores?

Este archivo potenciaría las posibilidades de cada usuario en la red. Ordenar supone aquí mejorar la información de nuestros portales, además de un mayor amalgama de artículos y escritos sobre cualquiera de las materias que deseemos tratar.

Este es, por lo tanto y a mi parecer, el primer paso a solucionar: el archivo por secciones.


Sin ti, no soy nada


Querido ordenador:

Has cambiado tantas cosas de mi vida... Todavía recuerdo cuando no eras más que un inútil, a principios de los años 90, cuando tu corrección de textos era imperfecta y tus juegos un sucio garabato realizado por un niño de tres años. Cuántas emociones, cuántos recuerdos, cuántos disgustos nos hemos llevado de aquella época... mi querido ordenador.

Sin embargo, has cambiado. Y cada día que pasa yo me siento más viejo y tú más perfecto. Me has visto llorar y hecho reír. Eres quien más me conoce porque, ante ti, he confesado todos mis miedos, mis dudas y mis amores. Te he contado tantas cosas, bajo el silencio de la noche y la calma de la madrugada, que me muero de pensar que algún día alguien pudiera robarte. No es que sean de gran valor esos secretos del corazón, la verdad, pero me gusta compartir en ocasiones –cuando los tropiezos se multiplican y la flaqueza te mata por dentro- esas confesiones que me ayudan a saber quién soy, qué hago aquí, qué camino coger, hasta dónde podré llegar...

Cada mañana acudo a ti, aunque sea por unos breves instantes, para una lectura rápida de los diarios digitales juntos. Para mí, te has convertido en algo tan necesario como la poesía de “Palabras para Julia” de José Agustín Goytisolo que cuelga de mi habitación. ¿Recuerdas el primer día que la recité? Mi voz temblaba como un terremoto incontrolable mientras ella atendía cariñosa y sonriente, hasta que tendió su mano sobre mis labios y nos fundimos en un tierno beso.

Eres, sin duda, mi más fiel compañero. Siempre dispuesto a escuchar sin pedir nada a cambio. Gracias por ese tesoro incalculable que guardas y que, millones de personas en el mundo, utilizamos diariamente y déjame decirte que sin ti, no soy nada. Créeme.
Otras historias sobre el ordenador: 1, 2, 3, 4.

Excesos de libertad

La explotación sexual infantil es uno de los mayores problemas que invaden internet
Los excesos de libertades se pagan. Los terroristas, por ejemplo, la utilizan para moverse por el mundo hallando el lugar idóneo para depositar todo su material explosivo. En internet, con menores consecuencias pero igual dramatismo, los excesos de libertad se pagan con posturas radicales que pueden herir la sensibilidad de los posicionados políticamente ante los medios de comunicación en los que trabajan. Reflexión de Juan Cueto en El País que, en definitiva, me entra ganas de llorar.

Su artículo “Los cyberfachas” que, en resumen, no es más que una vieja versión pasada por la sección de “Nuevas Tecnologías”, entra en el debate perpetuo de quiénes hablan más o controlan mejor los medios de comunicación (¿será la izquierda o la derecha?) y desvía la atención sobre los verdaderos problemas que asolan internet y que debería tratar, más comúnmente, en sus artículos vendidos.

La pornografía infantil, el tráfico de humanos, el intercambio de información sobre objetivos terroristas, la explotación sexual, sicarios a sueldos de risa... Estos son las verdaderas lacran incrustadas en la red de redes producto de los excesos de libertad que otorga internet.

A mí, la mierda de palabras vacías de los blogs extremos de izquierdas o derechas que puedan pulular por el espacio cibernético me traen sin cuidado, señor Cueto. Lo que me preocupa es que ahora, sentado ante el ordenador, un niño de 15 años se vea obligado a comerse la entrepierna de 20 enfermos mentales si quiere ver la luz del amanecer del día siguiente.

Más opiniones en los siguientes enlaces: 1, 2, 3, 4, 5.

martes, febrero 21

El homenaje

La mesilla de trabajo del maestro Azorín se puede visitar en la Casa Museo Azorín de Monóvar
La gran mayoría de distinciones se encabezan con el nombre del homenajeado; por muchas y diversas que sean sus materias e impulsos. Ocurrió con Larra en manos de los hombres punta de la Generación del 98 y, posteriormente, con la del 27 en aquella meada histórica sobre la fachada de la Real Academia Española en memoria de Góngora. Pues con esta motivación extra arrancamos nuestro espacio en blogger; con la intención de rescatar del olvido aquellos clásicos desterrados de las aulas de grado medio y universitarias por el profesorado actual en las distintas temáticas que tratemos (Literatura, Historia, Cine, Pintura...).

El caso de Azorín periodista es sólo un pretexto (más que justificado) por el maltrato sufrido por parte de las Facultades de Ciencias de la Información que se niegan a mencionar, estudiar y reconocer al escritor monovero como uno de los principales impulsores del Periodismo Moderno. Tanto por su renovada línea pegada al Nuevo Periodismo de Tom Wolf en sus crónicas de La Andalucía Trágica como por su lucha enérgica por esta profesión –la periodística- maltratada por los intereses propios que guían a los medios de comunicación.


Todos estos asuntos, y otros más que abordaremos próximamente, son los que venimos a compartir contigo en este espacio infinito y carente de límites como es la blogosfera.

miércoles, febrero 15

Azorín

El maestro Azorín era un amante de los clásicos españoles y franceses. En sus manos, un ejemplar de El Buscón de Quevedo
Querido, viejo Azorín, olvidado maestro, ya las palabras no sirven, son palabras, no salvan al hombre en las horas oscuras, y tampoco explican, son palabras. Dijo de ti Mario Vargas Llosa, cuando ya nadie se acordaba de tus miniaturas, de aquella forma de describir el frío y el calor de una sombra en el páramo de Castilla, dijo de ti, en medio de académicos y flores: "Todo en su literatura parece forjado con la intención de conservar la vida y el mundo tal y como son, de suspender el tiempo y evitar la muerte". Así es la vida: una lucha por evitar las espadas en las horas oscuras, y esto lo dejó dicho Neruda, que luego vio, sobre su propia cabeza, mientras avanzaba, ya moribundo, por las arenas de Isla Negra, cómo el hombre usa el ruido del fascismo, el hacha y la pistola para arrebatar la vida cambiando el mundo, haciéndolo ciego para siempre.

Tú sabías, viejo Azorín, escribiendo con juncos a la vera de un río, amparándote con un paraguas del frío que hubo en España todos aquellos veranos, que la felicidad que buscaste era atrozmente imposible; el mundo, en tu tiempo y antes, era una sucesión de leones locos por matar la vida ajena. Enfrente del deseo de vivir está el feroz diente negro del que mata, del que manda matar. Ahora lo hemos visto otra vez, y ya van mil, en la España del sobresalto y la quimera, en este lugar en el que el ruido del fascismo regresa siempre, con pieles diferentes. De Hitler, a quien tú viste desde el horizonte, se dijo que no era un hombre, sino el ruido que provocaba. No son hombres, sino el ruido que provocan, pero dejan destrucción y muerte, y ahora lo han hecho otra vez. He visto el mapa, siempre se ve el mapa y siempre es próximo el lugar, y, lo que es la vida, y lo que es la muerte, esta vez lo han hecho en Santa Pola, lugar tan blanco, y en tu calle, en la calle Azorín de Santa Pola. Y esto leí que decía Otegi cuando lo supo: "La muerte de cualquier niño o niña nos plantea una interrogante profunda en el terreno de la política y de la ética". Eso leí, e imaginé que hubiera sido más conciso si te hubiera leído, o si hubiera sentido en el centro del alma el dolor que sufren los que hay detrás de los interrogantes, Azorín, viejo maestro, sangre en tu calle.
Juan Cruz, El País, 8-8-02