miércoles, mayo 31

Amantes, hijos y el amor cortés en Borges


Tuvo dos intentos de suicidio, respaldó una dictadura que acabó por odiar, abandonó su patria parar morir en Ginebra en paz y lejos de las disputas familiares y contó con un largo listado de amantes... Pese a todo, ¿por qué jamás tuvo descendencia una de las figuras más influyentes de la literatura universal?

La pregunta se la formulamos al psicoanalista argentino, Óscar Estrada, quien afirmaba que “lo de Borges no era un amor genital, sino cortés. El escritor argentino sabía además que su ceguera era genética, porque su abuela y su padre ya la habían sufrido, y por ese motivo jamás quiso tener hijos. Porque se la transmitiría a ellos”.

Las cábalas se multiplican como las malas lenguas. Y yo, qué quieren que les diga, confío en la palabra de un doctor que lleva buena parte de su vida entregado al estudio de Borges. Además, me parece una respuesta razonada de un hombre que arrastró como una verdadera tortura su ceguera (en especial los últimos años de su vida), abandonando la lectura y su pasión por la escritura. Una tortura que le prohibió su visión del mundo pero que, sin embargo, deparó miles de páginas de una lucidez y profundidad inimitables para siempre.

martes, mayo 30

¿Y por qué Azorín no tuvo descendencia?

El escritor Mario Vargas Llosa
El escritor peruano, Mario Vargas Llosa, visitaba la Casa Museo Azorín una soleada mañana del verano de 1993. El autor de La ciudad y los perros buscaba, en la casa del escritor de Monóvar, los apuntes necesarios para confeccionar el discurso que, tres años después, peroraría en su ingreso en la Real Academia Española.

La visita ocupó varias horas. Pauta habitual en Vargas Llosa; escritor de curiosidad insaciable y de inquietudes infinitas. Y en aquella estancia, al eterno candidato al Nobel le entregaron la llave de un tesoro que abre la biblioteca de Azorín. Una exquisita colección de ejemplares que reúne a los intelectuales más influyentes del siglo XIX y XX. Pensadores y estudiosos españoles y extranjeros, con mucho francés, lengua que Azorín aprendió bajo su incesante actividad de lecturas en el exilio.

Y allí, entre todas aquellas toneladas de papel releídas y revisadas por Azorín, Mario Vargas Llosa aprendió a querer la figura de un artesano que mimaba y moldeaba las palabras con una sensibilidad asombrosa, llegando a deparar los textos más bellos y engalanados con los que se ha podido contemplar nuestra lengua.

Mario Vargas Llosa, conforme incrementaba su sed de conocimientos, acortaba en mayor medida los silencios protocolarios entre pregunta formulada y respuesta recibida. Y el director de la Casa Museo Azorín, José Payá, satisfacía la demanda cultural del periodista peruano con una cascada de datos, libros, reflexiones y conclusiones de otros trabajos bibliográficos.

En la comida, distintos comensales rodeaban una mesa repleta de diversos productos de la comarca del Bajo Vinalopó. Y en este círculo de comentarios, la mujer de Mario Vargas Llosa, desvela pegada al oído del director del museo uno de los secretos más preciados por todo reconocido escritor: “Que sepa usted, don José, que Mario siempre guarda un libro de Azorín en su mesilla de noche”.

De pronto, Vargas Llosa reclama la atención del director con un ademán de sus manos. El tono es pausado, requiriendo intimidad. Ambos llevaban unas cinco horas ininterrumpidas desgranando la vida y obra del escritor que acuñó la Generación del 98. ¿Una cuestión trivial? Mario Vargas Llosa pregunta bajo un susurro: “¿Por qué Azorín no tuvo descendencia?”.

La respuesta es única pese a que las malas lenguas multipliquen estas versiones. Azorín no tuvo hijos porque no pudo. Punto. Aunque a muchos les dé por decir que, debido a su obra tan prolífica, no tuviera tiempo para esas cosas. Lo que no es más que una mera estupidez, claro.

Don José expone a Mario Vargas Llosa los distintos argumentos de esta historia. Y el periodista peruano afirma, intercambia algunas impresiones y esboza una enigmática sonrisa, como el misterio que siempre envuelve a sus novelas, entre la realidad y la mentira.

lunes, mayo 29

¿Y será compatible el trabajo periodístico con el blog?


Incorporarte al trabajo a la mañana siguiente, tras un viaje de 48 horas en el que cruzamos el Atlántico, se convirtió en una aventura que resumo en estas líneas.

El actor Adrien Brody, ganador de un Oscar por su ostentosa interpretación en El Pianista de Roman Polansky, rodaba en la Plaza de Toros de Alicante su último proyecto cinematográfico sobre el trágico torero Manolete. Pues bien, a mi llegada a los aledaños del lugar de la filmación tropezamos con la pauta habitual del periodista en su trabajo: muros y barreras infranqueables de vigilantes de seguridad con semblante rottweiler que nos prohibían el paso.

El caso es que no me pensaba marchar sin arrancar algunos datos que me permitiesen completar la crónica con la escasa información que nos habían facilitado desde el gabinete de comunicación de la productora. Ante estas circunstancias, pedí ayuda a todos y cada uno de los vecinos de los edificios más cercanos dispuesto a contar con la exclusiva del día. Por entonces, llevaba como tres horas buscando la forma de acceder al recinto.

Finalmente, la fotógrafa del periódico y quien suscribe pudimos convencer a un anónimo por el telefonillo para contemplar desde la azotea y... ¡Bingo! Allí se encontraba vestido de luces Adrien Brody junto a todo el elenco de actores que le acompañaba para el rodaje. A un lado, ahogados por el sol, los figurantes de la película con mujeres de faldas por debajo de las rodillas (eran tiempos de Franco, claro) y hombres vestidos con la camisa azul.

Algo más de dos horas estuvimos contemplando el rodaje y verificando los datos que nos habían remitido desde la jefatura de prensa de la productora. Además, sobre las tres de la tarde, entrevistamos a distintos figurantes a la salida... ¡que llevaban desde las seis de la mañana levantados con sesiones interminables de vestuario y maquillaje!

Tras este infierno se sucedieron otros tantos. Entre ellos, la polémica entrevista con el torero alicantinos Luis Francisco Esplá quien reconocía que no pensaba cumplir sus 30 años en los ruedos y en Alicante “porque de esa plaza me echaron”. Vamos, que por culpa del Ayuntamiento quería decir el conocido diestro. A estas declaraciones, le siguieron otros dardos ácidos y cargaditos de polémica contra otro torero de la ciudad, Manzanares, a quien no le guarda mucho cariño.

Hace dos días pedí permiso para continuar con los estudios de la universidad. Pronto llegarán los exámenes. Aunque antes debo finiquitar algún trabajo.

Estos dos últimos días he asistido –por orden de mi profesor- a las charlas de periodismo digital del SICARM (Sociedad de la Información de la Región de Murcia) que poco han añadido a este debate que tiende a eternizarse.

Tanta actividad, tanto libro pendiente por leer, tanta promesa vacía, tanta cita por cumplir y tan poco tiempo disponible para estar al frente de mi blog. ¿Y será compatible el trabajo periodístico con el blog?

viernes, mayo 26

Punta Cana 2006: El viaje de mi vida


Un viaje. Un sueño. Gracias. A todos. Amigos, compañeros, animadores. Gracias. Una semana inolvidable para una amistad inquebrantable. 5º de Periodismo y 2006. Un año, un destino y un recuerdo; inalterable y sellado pese al transcurrir incesante del tiempo. Hasta siempre.

lunes, mayo 8

Cerrado por vacaciones


Por motivo de "Viaje de fin de curso de 5º de Periodismo" de la Universidad Cardenal Herrera CEU de Elche, cierro el blog por vacaciones hasta el próximo miércoles 17 de mayo. Por entonces, prometo nuevas historias, reflexiones e impresiones, por descontado, por vuestra parte.

Atentamente, Juanjo.

Post: El viaje es.... a PUNTA CANA!!!!

miércoles, mayo 3

La Memoria Histórica: ¿Debate imparcial o interesado?

Por la recuperación de la Memoria Histórica
Al cumplirse 70 años del inicio de la Guerra Civil española, la Filmoteca Española, dependiente del Ministerio de Cultura, ha organizado un ciclo de cine que exhibirá documentales y películas de ficción con la intención de recuperar la memoria histórica de los años de guerra y de la Dictadura".

Esta es, a mi parecer, una brillante idea siempre y cuando el debate se instale en ambos bandos, igual pese a que la guerra deparó vencedores y vencidos. Sólo así podremos razonar y reflexionar sobre las causas y el porqué uno u otro ejército quiso aniquilar a su semejante en un mismo país. Porque esta fue una guerra cruel, terriblemente cruel, que se intensificó hasta límites insospechados al producirse entre hermanos.

Aguardo impaciente la resolución de la proposición de ley aprobada recientemente por el Congreso de los Diputados que declara 2006 Año de la Memoria Histórica. ¿Existirá una comisión imparcial y neutral que aborde los periodos más convulsos de nuestra Historia? ¿O se acabará convirtiendo en un eficaz instrumento de captación de votos del Gobierno?

martes, mayo 2

Yecla visto por Azorín

Yecla visto por Azorín

La ciudad despierta. Las desiguales líneas de las fachadas fronterizas a Oriente resaltan al sol en vívida blancura. Las voces de los gallos amenguan. Arriba, en el santuario, una campana tañe con dilatadas vibraciones. Abajo, en la ciudad, las notas argentinas de las campanas vuelan sobre el sordo murmullo de voces, golpazos, gritos de vendedores, ladridos, canciones, rebuznos, tintineos de fraguas, ruidos mil de la multitud que torna a la faena.

El cielo se extiende en tersa bóveda de joyante seda azul. Radiante, limpio, preciso aparece el pueblo en la falda del monte. Aquí y allá, en el mar gris de los tejados uniformes, emergen las notas rojas, amarillas, azules, verdes, de pintorescas fachas. En primer término destacan los dorados muros de la iglesia Vieja, con su fornida torre; más abajo, la iglesia Nueva; más abajo, lindando con la huerta, el largo edificio de las Escuelas Pías, salpicado con los diminutos puntos de sus balcones. Y esparcidos por la ciudad entera, viejos templo, ermitas, oratorios, capillas: a la izquierda, Santa Bárbara, San Roque, San Juan, ruinoso; el Niño, con lo tejadillos de sus cúpulas rebajadas; luego, a la derecha, el Hospital, flanqueado de sus dos minúsculas torrecillas; San Cayetano, las Monjas...

Las campanas tocan en multiforme campaneo. El humo blanco de las mil chimeneas asciende lento en derechas columnas. En las blanquecinas vetas de los camino pululan, rebullen, hormiguean negros trazos que se alejan, se disgregan, se pierden en la llanura. Llegan ecos de canciones, traqueteos de carros, gritos agudos. La campana de la iglesia Nueva tañe pesada; la del Niño tintinea afanosa; la del Hospital llama tranquila. Y a lo lejos, riente, locuela, juguetona, la de las Monjas canta en menuditos golpes cristalinos...”.

La Voluntad, 1902. José Martínez Ruiz, Azorín.

OBSERVACIONES:

1) Detenerse en la palabra exacta y precisa, en la minuciosidad del detalle. Del mismo modo, atender a su selectivo y enriquecedor léxico. Medido y cuidado.

2) La puntuación, asignatura pendiente de buena parte de los periodistas y (gran número) de articulistas. Leyendo a Azorín, aprendemos a puntuar correctamente. Abandonar, pues, inservibles manuales de la RAE que sólo confunden y agolpan dudas al aspirante a escritor, periodista o alumno.

3) La Voluntad es una obra que requiere sosiego, pausa y pequeñas dosis de lectura para su buena digestión y aprovechar toda su pulpa. Esta obra reconocida de Azorín la escribió junto a su gran amigo Pío Baroja, mientras culminaba su trabajo de "Camino de Perfección".

lunes, mayo 1

La II República: Un homenaje necesario

Bandera de la II República
Todos los partidos del Congreso de los Diputados, con la excepción del PP y la abstención de Esquerra Republicana de Catalunya, aprobaron el pasado jueves una proposición de ley que declara 2006 Año de la Memoria Histórica y reconoce a la II República como antecedente de la Constitución de 1978. Esta iniciativa reivindica, además, a las víctimas de la Guerra Civil y a cuantos padecieron la represión franquista.

Esta propuesta que tanto ha irritado a Federico Jiménez Losantos y a ABC -tras atender a su editorial del pasado viernes- vuelve a retomar el debate de la necesidad o no de la reflexión, estudio y reconocimiento de nuestro pasado más inmediato y trágico, entre el desmoronamiento de la II República, nuestra «guerra incivil» y la dictadura franquista.

A mi parecer, esta proposición de ley se encamina a un homenaje necesario que pretende estudiar el pasado, de forma abierta, y con la intención de afrontar el futuro de nuestra convivencia sin más sobresaltos. Especialmente, cuando se trata de un periodo de nuestra Historia en el que los avances sociales y de libertad asentaron el precedente de nuestra actual democracia. Nos referimos a, por ejemplo, el derecho al voto femenino, el divorcio, la separación iglesia-Estado, la enseñanza pública, las autonomías, las reformas agrarias, el ejército, etc...

A todo lo añadido, tenemos que sumar la larga lista de fieles intelectuales republicanos que defendieron hasta su propia muerte aquellos ideales que permitieron modernizar a España tras una Historia marcada por las sublevaciones militares, dictaduras, invasiones y guerras. Antonio Machado, Marañón, Pérez de Ayala, Ortega y Gasset, Miguel Hernández, Azorín, Rafael Alberti, Francisco Giner de los Ríos, Pío Baroja, Vicente Aleixandre y Juan Gil-Albert nutrieron aquella etapa irrepetible de nuestra historia política y literaria.