Asturias es un lugar especialmente simbólico para Azorín, puesto que fue precisamente allí, en San Juan de la Arena, donde se entrevistó con el poeta modernista Rubén Darío.
La cita, a la que también asistió su amigo Pérez de Ayala, fue muy fructífera a razón del artículo que poco después le dedicó el afamado poeta al autor de La Voluntad, fechado en San Esteban de Pravia, agosto de 1905.
Dice Darío: «Azorín, cazador de sensaciones y perseguidor de almas, yerra por España, por los cotos del periodismo, o por las orillas del mar, o por la ancha llanura libre, que es muy de su placer. (...) Escribe puro, sencillo e intenso. Como se escribió ayer, como se escribe hoy, como se escribirá mañana, así haya un alma sincera que transparente su diamante individual en lo oscuro de la tinta. Su diamante encontrado en lo hondo de sí mismo».
La nota está extraída del libro Conversaciones con Azorín, de Jorge Campos, 1964.
CARICATURA: "COLECCIÓN AMIGOS DE AZORÍN"
lunes, mayo 21
Azorín y Rafael Altamira, entre lo mejor del periodismo literario
Publicado en "Información" de Alicante, el lunes 21 de mayo del 2012.
Los profesores Enrique Rubio y José Ferrándiz Lozano analizan las crónicas y artículos más renovadores de Rafael Altamira y Azorín en la prensa de la época. El curso, organizado por la UNED en Gijón, incluye a otras figuras como Larra, Clarín y Javier Marías. FOTO: "COLECCIÓN AMIGOS DE AZORÍN", PROPIEDAD DE ARTURO CERDÁ RICO.
Las noticias meramente informativas quedan aparcadas con el tiempo en las hemerotecas. Es el proceso habitual que impera en las hojas volanderas, en la caducidad y la fugacidad de la mayoría de textos que integran el oficio periodístico.
Sin embargo, son numerosos los estudios e investigaciones que se encargan de rescatar los escritos más valiosos de la prensa desde hace un buen tiempo. Lo hacen por medio de publicaciones muy interesantes que todos los años llegan a las librerías. Recopilaciones de artículos que resaltan por la maravillosa creación con que están construidas sus frases; por el alto nivel de sus reflexiones; y por la indudable calidad que aportan estas firmas a los periódicos. Es, en definitiva, el valor del periodismo literario, con que escritores y reporteros han nutrido desde siempre las páginas de los diarios. Materiales dignos para la relectura, el análisis, la recuperación y el recuerdo.
Precisamente en este contexto se enmarca el curso de verano «Grandes nombres del periodismo literario (historia y talleres de práctica periodística)», organizado por la UNED de Asturias en Gijón, y que abordará el perfil periodístico de primeras figuras de ayer y hoy, como Mariano José de Larra, Emilia Pardo Bazán, Leopoldo Alas «Clarín» y Javier Marías. Y junto a todos ellos, se dedicará un importante espacio a los intelectuales alicantinos Rafael Altamira y José Martínez Ruiz «Azorín».
Según la directora del curso, la catedrática de Literatura Española y Teoría de la Literatura en la UNED, Ana María Freire, la idea era «unir la creación literaria con el periodismo, porque es una vinculación realmente muy interesante, ya que todos los grandes escritores del XIX, por ejemplo, empezaron como periodistas y articulistas. Así pues, se trata de hacer una revisión del periodismo literario, del valor que tiene el periodismo literario, y no del periodismo noticiero, cuyas informaciones quedan normalmente olvidadas en las hemerotecas».
En este sentido, Freire añadió que para la organización del curso «hemos buscado distintos perfiles de periodistas, con autores que como Emilia Pardo Bazán cultivaron sobre todo la crítica y la columna, o bien el articulismo de Larra. Pero también hemos querido incorporar a dos de los mejores periodistas y articulistas del siglo XIX y XX como Rafael Altamira y Azorín, ambos de la provincia de Alicante».
José Ferrándiz Lozano, profesor de la Escuela universitaria de Relaciones Laborales de Elda adscrita a la Universidad de Alicante, será el encargado de abordar el perfil periodístico de Azorín a través de sus crónicas parlamentarias en este curso de verano que se celebrará en Gijón, del 2 al 4 de julio: «Voy a tratar en la conferencia la gran renovación técnica que Azorín hizo en el periodismo parlamentario como cronista de Cortes que fue de varios diarios: El Globo, España, ABC, La vanguardia, El pueblo Vasco… A principios del siglo XX en la información parlamentaria de los periódicos predominaban los extractos de los discursos, sólo se informaba de las sesiones oficiales de los plenos, pero Azorín introdujo un periodismo visual, casi siempre muy indiscreto: como los extractos ya resumían los discursos, él se centraba en su crónicas en lo que no quedaría incluido en el Diario de Sesiones. Comenzó a revelarle al público lo que nadie decía: las reacciones de los diputados, sus gestos, sus posturas, su vestuario, sus idas y venidas dentro del hemiciclo del Congreso, sus manejos y componendas en los pasillos…», afirmó Ferrándiz.
Por su parte, el profesor Enrique Rubio ahondará en la prolífica obra del intelectual alicantino Rafael Altamira, capaz de hablar de «casi todos los temas, en las revistas y periódicos más prestigiosos de la época», afirma Rubio, quien añade además que Altamira «era un crítico literario excelente, y muy prestigioso por entonces, que por las lecturas de sus artículos se deduce el vasto y amplio conocimiento cultural y literario que tenía de toda Europa».
A raiz de varios proyectos de investigación, aprobados por entonces por la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Ciencia, el profesor Enrique Rubio rescatará algunos de sus artículos más afamados, en los que Altamira, más allá de la crítica literaria, aludía al Derecho, a la Historia, la Medicina, la Ciencia o al medio ambiente. Escritos publicados en revistas y periódicos como La España Moderna o el boletín del Instituto Libre de Enseñanza.
Los profesores Enrique Rubio y José Ferrándiz Lozano analizan las crónicas y artículos más renovadores de Rafael Altamira y Azorín en la prensa de la época. El curso, organizado por la UNED en Gijón, incluye a otras figuras como Larra, Clarín y Javier Marías. FOTO: "COLECCIÓN AMIGOS DE AZORÍN", PROPIEDAD DE ARTURO CERDÁ RICO.
Sin embargo, son numerosos los estudios e investigaciones que se encargan de rescatar los escritos más valiosos de la prensa desde hace un buen tiempo. Lo hacen por medio de publicaciones muy interesantes que todos los años llegan a las librerías. Recopilaciones de artículos que resaltan por la maravillosa creación con que están construidas sus frases; por el alto nivel de sus reflexiones; y por la indudable calidad que aportan estas firmas a los periódicos. Es, en definitiva, el valor del periodismo literario, con que escritores y reporteros han nutrido desde siempre las páginas de los diarios. Materiales dignos para la relectura, el análisis, la recuperación y el recuerdo.
Precisamente en este contexto se enmarca el curso de verano «Grandes nombres del periodismo literario (historia y talleres de práctica periodística)», organizado por la UNED de Asturias en Gijón, y que abordará el perfil periodístico de primeras figuras de ayer y hoy, como Mariano José de Larra, Emilia Pardo Bazán, Leopoldo Alas «Clarín» y Javier Marías. Y junto a todos ellos, se dedicará un importante espacio a los intelectuales alicantinos Rafael Altamira y José Martínez Ruiz «Azorín».
Según la directora del curso, la catedrática de Literatura Española y Teoría de la Literatura en la UNED, Ana María Freire, la idea era «unir la creación literaria con el periodismo, porque es una vinculación realmente muy interesante, ya que todos los grandes escritores del XIX, por ejemplo, empezaron como periodistas y articulistas. Así pues, se trata de hacer una revisión del periodismo literario, del valor que tiene el periodismo literario, y no del periodismo noticiero, cuyas informaciones quedan normalmente olvidadas en las hemerotecas».
En este sentido, Freire añadió que para la organización del curso «hemos buscado distintos perfiles de periodistas, con autores que como Emilia Pardo Bazán cultivaron sobre todo la crítica y la columna, o bien el articulismo de Larra. Pero también hemos querido incorporar a dos de los mejores periodistas y articulistas del siglo XIX y XX como Rafael Altamira y Azorín, ambos de la provincia de Alicante».
José Ferrándiz Lozano, profesor de la Escuela universitaria de Relaciones Laborales de Elda adscrita a la Universidad de Alicante, será el encargado de abordar el perfil periodístico de Azorín a través de sus crónicas parlamentarias en este curso de verano que se celebrará en Gijón, del 2 al 4 de julio: «Voy a tratar en la conferencia la gran renovación técnica que Azorín hizo en el periodismo parlamentario como cronista de Cortes que fue de varios diarios: El Globo, España, ABC, La vanguardia, El pueblo Vasco… A principios del siglo XX en la información parlamentaria de los periódicos predominaban los extractos de los discursos, sólo se informaba de las sesiones oficiales de los plenos, pero Azorín introdujo un periodismo visual, casi siempre muy indiscreto: como los extractos ya resumían los discursos, él se centraba en su crónicas en lo que no quedaría incluido en el Diario de Sesiones. Comenzó a revelarle al público lo que nadie decía: las reacciones de los diputados, sus gestos, sus posturas, su vestuario, sus idas y venidas dentro del hemiciclo del Congreso, sus manejos y componendas en los pasillos…», afirmó Ferrándiz.
Por su parte, el profesor Enrique Rubio ahondará en la prolífica obra del intelectual alicantino Rafael Altamira, capaz de hablar de «casi todos los temas, en las revistas y periódicos más prestigiosos de la época», afirma Rubio, quien añade además que Altamira «era un crítico literario excelente, y muy prestigioso por entonces, que por las lecturas de sus artículos se deduce el vasto y amplio conocimiento cultural y literario que tenía de toda Europa».
A raiz de varios proyectos de investigación, aprobados por entonces por la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Ciencia, el profesor Enrique Rubio rescatará algunos de sus artículos más afamados, en los que Altamira, más allá de la crítica literaria, aludía al Derecho, a la Historia, la Medicina, la Ciencia o al medio ambiente. Escritos publicados en revistas y periódicos como La España Moderna o el boletín del Instituto Libre de Enseñanza.
lunes, mayo 14
100 años de "Castilla"
Publicado en "Información" de Alicante, el lunes 14 de mayo del 2012
El libro más representativo de Azorín, proyecto azoriniano de revalorizar la historia de la literatura española, alcanza un siglo desde su publicación en 1912. La obra catapultó al escritor alicantino a la Real Academia Española. (ILUSTRACIÓN DE XAVI GARCÍA).
Las efemérides literarias brindan a los periodistas la posibilidad de rescatar los libros que van más allá de los clásicos mil veces citados (ya sea El Quijote, o Los Episodios Nacionales de Galdós).
Y una de estas joyas que anda precisamente de celebración es el libro Castilla de José Martínez Ruiz, Azorín, que nació como un proyecto azoriniano de revalorizar la historia de la literatura española, pues en él se resucitan a clásicos como La Celestina o El Lazarillo de Tormes. Una técnica de la que, por cierto, se han servido otros autores contemporáneos como Andrés Trapiello, declarado azoriniano, quien dotó nuevamente de vida al hidalgo caballero de la Mancha en su novela Al morir don Quijote (Premio Fundación José Manuel Lara 2005).
Los escritos de Castilla vieron la luz por primera vez en distintos diarios de la época, conectando de igual modo con algunos de sus libros precedentes y más emblemáticos en los que permanece el periodismo como vía de conexión. Entre ellos, cabe recordar La ruta de Don Quijote, publicado en 1905, al que el mismísimo Mario Vargas Llosa le dedicó su discurso de ingreso a la Real Academia Española (RAE) en 1996. El reciente premio Nobel dijo por entonces: "La Ruta de don Quijote, de Azorín, es uno de los más hechiceros libros que he leído. Aunque hubiera sido el único que escribió, él sólo bastaría para hacer de Azorín uno de los más elegantes artesanos de nuestra lengua".
Castilla despertó conciencias entre los intelectuales, y fue muy aclamado y aplaudido entre los más grandes autores de su tiempo. De hecho, el efecto fue tal, que Antonio Machado escribió a Juan Ramón Jiménez asegurándole que este libro de Azorín "tan intenso, tan cargado de alma, ha removido mi espíritu hondamente". La anécdota la ha recuperado Miguel Ángel Lozano, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante, en un reciente artículo para el Instituto Cervantes. En éste, añade Lozano: "Don Antonio (Machado) fue siempre muy certero en sus apreciaciones y supo destacar así las primeras cualidades de la obra, impresión que vuelve a definir cuando, en el primer verso de la famosa composición que le dedica, lo califica de libro de melancolía".
En la RAE
La repercusión de Castilla siguió su curso hasta tal punto que, apenas dos meses después de su salida al mercado editorial, Azorín fue apadrinado por Antonio Maura como candidato para un sillón vacante en la RAE. Sin embargo, las sucias corruptelas de la política volvían a jugarle una mala pasada, y esa plaza finalmente la ocupó un exministro de Hacienda de muy pocos méritos literarios llamado Juan Navarro Reverter.
El escándalo suscitó una campaña vigorosa a través de artículos publicados en prensa, telegramas y conferencias en el Ateneo, pidiendo enérgicamente la elección de Azorín. Y en actos como la "Fiesta de Aranjuez", en homenaje al escritor alicantino, Ortega y Gasset y Juan Ramón Jiménez insistirían en el asunto. Sin embargo, Azorín no ingresó en la RAE hasta 1924, cuando fue finalmente elegido, según rememora el hispanista Inman Fox en su prólogo e introducción de Castilla en 1991.
"Por su forma, su estética y su contenido, Castilla representa lo quintaesencial de la obra de Azorín: el breve ensayo/cuento periodístico en que se medita sobre el paisaje o pueblo como "pequeña" historia transida por el tiempo, y en que se busca en la literatura una expresión del espíritu nacional", apunta el profesor Fox.
En el intervalo de tiempo que Azorín escribió Castilla, 1907-1912, sorprenden los temas a los que alude frecuentemente por su plena actualidad: la lamentable situación económica y social; la historia de España y las razones para su decadencia; y el debate cultural España-Europa.
Por eso, hoy más que nunca, Azorín es un autor de obligada lectura.
El libro más representativo de Azorín, proyecto azoriniano de revalorizar la historia de la literatura española, alcanza un siglo desde su publicación en 1912. La obra catapultó al escritor alicantino a la Real Academia Española. (ILUSTRACIÓN DE XAVI GARCÍA).
Las efemérides literarias brindan a los periodistas la posibilidad de rescatar los libros que van más allá de los clásicos mil veces citados (ya sea El Quijote, o Los Episodios Nacionales de Galdós).
Y una de estas joyas que anda precisamente de celebración es el libro Castilla de José Martínez Ruiz, Azorín, que nació como un proyecto azoriniano de revalorizar la historia de la literatura española, pues en él se resucitan a clásicos como La Celestina o El Lazarillo de Tormes. Una técnica de la que, por cierto, se han servido otros autores contemporáneos como Andrés Trapiello, declarado azoriniano, quien dotó nuevamente de vida al hidalgo caballero de la Mancha en su novela Al morir don Quijote (Premio Fundación José Manuel Lara 2005).Los escritos de Castilla vieron la luz por primera vez en distintos diarios de la época, conectando de igual modo con algunos de sus libros precedentes y más emblemáticos en los que permanece el periodismo como vía de conexión. Entre ellos, cabe recordar La ruta de Don Quijote, publicado en 1905, al que el mismísimo Mario Vargas Llosa le dedicó su discurso de ingreso a la Real Academia Española (RAE) en 1996. El reciente premio Nobel dijo por entonces: "La Ruta de don Quijote, de Azorín, es uno de los más hechiceros libros que he leído. Aunque hubiera sido el único que escribió, él sólo bastaría para hacer de Azorín uno de los más elegantes artesanos de nuestra lengua".
Castilla despertó conciencias entre los intelectuales, y fue muy aclamado y aplaudido entre los más grandes autores de su tiempo. De hecho, el efecto fue tal, que Antonio Machado escribió a Juan Ramón Jiménez asegurándole que este libro de Azorín "tan intenso, tan cargado de alma, ha removido mi espíritu hondamente". La anécdota la ha recuperado Miguel Ángel Lozano, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante, en un reciente artículo para el Instituto Cervantes. En éste, añade Lozano: "Don Antonio (Machado) fue siempre muy certero en sus apreciaciones y supo destacar así las primeras cualidades de la obra, impresión que vuelve a definir cuando, en el primer verso de la famosa composición que le dedica, lo califica de libro de melancolía".
En la RAE
La repercusión de Castilla siguió su curso hasta tal punto que, apenas dos meses después de su salida al mercado editorial, Azorín fue apadrinado por Antonio Maura como candidato para un sillón vacante en la RAE. Sin embargo, las sucias corruptelas de la política volvían a jugarle una mala pasada, y esa plaza finalmente la ocupó un exministro de Hacienda de muy pocos méritos literarios llamado Juan Navarro Reverter.
El escándalo suscitó una campaña vigorosa a través de artículos publicados en prensa, telegramas y conferencias en el Ateneo, pidiendo enérgicamente la elección de Azorín. Y en actos como la "Fiesta de Aranjuez", en homenaje al escritor alicantino, Ortega y Gasset y Juan Ramón Jiménez insistirían en el asunto. Sin embargo, Azorín no ingresó en la RAE hasta 1924, cuando fue finalmente elegido, según rememora el hispanista Inman Fox en su prólogo e introducción de Castilla en 1991.
"Por su forma, su estética y su contenido, Castilla representa lo quintaesencial de la obra de Azorín: el breve ensayo/cuento periodístico en que se medita sobre el paisaje o pueblo como "pequeña" historia transida por el tiempo, y en que se busca en la literatura una expresión del espíritu nacional", apunta el profesor Fox.
En el intervalo de tiempo que Azorín escribió Castilla, 1907-1912, sorprenden los temas a los que alude frecuentemente por su plena actualidad: la lamentable situación económica y social; la historia de España y las razones para su decadencia; y el debate cultural España-Europa.
Por eso, hoy más que nunca, Azorín es un autor de obligada lectura.
martes, mayo 8
"La ruta de Don Quijote", en imágenes
El director alicantino Miguel Ángel Garví traslada en un documental uno de los libros más universales del escritor y periodista monovero.
Durante la celebración del I Congreso Internacional de Azorín (noviembre del 2008), se presentó el documental La ruta de Don Quijote, producida por la Obra Social de la CAM.
Se trata de un interesante producto audiovisual que, dirigido por el alicantino Miguel Ángel Garví, ha recorrido todos los parajes que visitó José Martínez Ruiz cuando el director del diario El Imparcial, y padre de nuestro filósofo más influyendo, José Ortega Munilla, le encargó una serie de escritos sobre la ruta de Don Quijote en 1905.
De este modo, tras sugerirle a Azorín la ruta por la Mancha, abrió un cajón, sacó un revólver y lo puso en manos del reportero monovero: "No lo extrañe usted, no sabemos lo que puede pasar. Va usted a viajar solo por campos y montañas. Y ahí tiene usted ese chisme, por lo que pueda tronar".
Aquella recopilación de artículos y crónicas escritas por Azorín para el periódico de la familia Gasset sobre los pueblos y paisajes protagonistas de las andanzas del caballero Alonso Quijano y su escudero Sancho Panza se plasmaron en la obra La ruta de Don Quijote. Libro al que el escritor Mario Vargas Llosa dedicó su discurso de ingreso en la RAE (Real Academia Española) en 1996.
Durante la celebración del I Congreso Internacional de Azorín (noviembre del 2008), se presentó el documental La ruta de Don Quijote, producida por la Obra Social de la CAM.
Se trata de un interesante producto audiovisual que, dirigido por el alicantino Miguel Ángel Garví, ha recorrido todos los parajes que visitó José Martínez Ruiz cuando el director del diario El Imparcial, y padre de nuestro filósofo más influyendo, José Ortega Munilla, le encargó una serie de escritos sobre la ruta de Don Quijote en 1905.
De este modo, tras sugerirle a Azorín la ruta por la Mancha, abrió un cajón, sacó un revólver y lo puso en manos del reportero monovero: "No lo extrañe usted, no sabemos lo que puede pasar. Va usted a viajar solo por campos y montañas. Y ahí tiene usted ese chisme, por lo que pueda tronar".
Aquella recopilación de artículos y crónicas escritas por Azorín para el periódico de la familia Gasset sobre los pueblos y paisajes protagonistas de las andanzas del caballero Alonso Quijano y su escudero Sancho Panza se plasmaron en la obra La ruta de Don Quijote. Libro al que el escritor Mario Vargas Llosa dedicó su discurso de ingreso en la RAE (Real Academia Española) en 1996.
Elogios de Azorín a Valle-Inclán
Escrito del 20 de febrero de 1944, extraído de las Obras Completas, tomo IX, página 1264.
"No encontraremos en toda nuestra literatura invención verbal más esplendorosa que la de Valle-Inclán; acaso en las literaturas ajenas, si exceptuamos a Víctor Hugo, tampoco encontraremos nada parejo. Valle-Inclán se crea un idioma para su uso; es curioso ir observando cómo, con una lógica inflexible, el escritor descubre en los vocablos acepciones desusadas; a veces impone al artista la acepción que necesita. Y la impone con arte insuperable".
"No encontraremos en toda nuestra literatura invención verbal más esplendorosa que la de Valle-Inclán; acaso en las literaturas ajenas, si exceptuamos a Víctor Hugo, tampoco encontraremos nada parejo. Valle-Inclán se crea un idioma para su uso; es curioso ir observando cómo, con una lógica inflexible, el escritor descubre en los vocablos acepciones desusadas; a veces impone al artista la acepción que necesita. Y la impone con arte insuperable".
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